Ariana Grande ha demandado a un grupo de presuntos hackers ante el Tribunal Superior del Condado de Los Ángeles. Según la demanda, entraron en dispositivos y cuentas de personas de su entorno para robar canciones sin publicar, fotos y grabaciones privadas. Solo en 2023 habrían filtrado 45 temas inéditos.

Foto: Instagram @arianagrande
La documentación fue obtenida de forma independiente por People y ABC News este lunes. En ella, el equipo legal de la cantante describe años de intrusiones sostenidas contra colaboradores suyos: productores, ingenieros de sonido y gente de su círculo profesional.
Qué dice exactamente la demanda
El texto sostiene que los responsables accedieron sin permiso a cuentas y equipos, sustrajeron material y después lo difundieron o lo vendieron. Una parte de ese contenido, siempre según la demanda, terminó circulando en la web oscura.
La cifra que más llama la atención está en el propio escrito: «In 2023 alone, 45 unreleased songs belonging to Ms. Grande were hacked, stolen, and leaked» («Solo en 2023, 45 canciones inéditas de la señora Grande fueron hackeadas, robadas y filtradas»).
No se trata únicamente de música. La demanda menciona también fotografías y grabaciones de carácter privado.
Por qué demanda a personas sin nombre
Aquí está el detalle que ha confundido a mucha gente. La demanda identifica a los acusados como «John Doe 1 y John Does 2 a 100», tal como recoge ABC News.
Eso no significa que haya cien personas identificadas. Es una fórmula habitual en el sistema judicial estadounidense: cuando no se conocen los nombres de los responsables, se presenta la demanda contra demandados anónimos y se van sustituyendo esos nombres a medida que la investigación avanza.
Dicho de otro modo: Ariana Grande está usando el proceso judicial como herramienta para averiguar quién está detrás. El propio pleito le da acceso a citaciones, registros de proveedores y datos que de otra forma no podría obtener.
Qué pide
La artista reclama un juicio con jurado. Es una decisión con peso: en lugar de buscar un acuerdo rápido y discreto, apuesta por llevar el caso hasta el final y que sea un jurado quien decida.
Conviene recordar que todo lo descrito son alegaciones de la parte demandante. Las intrusiones, las ventas y las responsabilidades concretas están pendientes de prueba ante el tribunal.
Un problema que va más allá de una artista
Las filtraciones de música inédita se han convertido en un mercado paralelo. Circulan por foros privados, canales cerrados y espacios de difícil rastreo, donde el material sin publicar de artistas grandes se intercambia o se vende.
Para un músico, el daño va más allá del dinero: una canción filtrada antes de tiempo pierde el efecto sorpresa, se descontextualiza y a veces ni siquiera era una versión terminada.
Si el caso prospera, puede marcar un precedente sobre hasta dónde llega la responsabilidad de quienes distribuyen ese material.
¿Crees que conseguirá identificarlos? Dinos qué opinas ahí abajo.
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