Shakira regresó anoche a España después de ocho años con un espectáculo que dejó claro por qué llenó doce fechas en Madrid. El Camino de la Loba, 25 canciones y casi 60.000 personas coreando cada tema. La artista estuvo espectacular, como siempre. La organización del recinto, no tanto.

Foto: cobertura propia El Paparazzi Oficial
Desde El Paparazzi Oficial estuvimos allí, aunque esta vez sin acreditación de prensa. Live Nation volvió a rechazar nuestra solicitud, pero eso no nos dejó fuera de la historia. Somos paparazzi antes que nada: si una puerta se cierra, buscamos otra forma de estar donde ocurren las cosas. Nuestro equipo entró con sus propias entradas, vivió la noche entre los fans y siguió el concierto desde distintos puntos del estadio.
El Camino de la Loba y una noche de 25 canciones
Poco antes de las nueve de la noche arrancó el ya mítico Camino de la Loba: la procesión de Shakira hasta el escenario, acompañada de niños, bailarines e invitados especiales, entre banderas tricolor agitándose en las gradas. Abrió con «La Fuerte» y no soltó al público ni un segundo.
El repertorio repasó toda su carrera: «Intuición», «La Bicicleta», «Hips Don’t Lie», «La Tortura», mezclando pop, rock, cumbia y salsa sin perder el ritmo en ningún momento. Se sentó a la batería, sacó la armónica, y hasta las pantallas gigantes se llenaron de animaciones hechas con inteligencia artificial que envolvían cada tema. Uno de los momentos más comentados fue un monólogo acompañado de imágenes de archivo de una Shakira joven, de pelo negro, hablando con orgullo de sus raíces y de las enseñanzas de su padre.
Entre el público, caras conocidas como Diego Simeone y su mujer, Carla Pereyra, que no se quisieron perder el estreno de la residencia.
Fuera del escenario, otra historia
Lo que ocurrió sobre el escenario fue impecable. Lo que rodeó al concierto, no tanto. Nuestros reporteros documentaron una organización con serios problemas desde antes de que sonara la primera nota.
El acceso al recinto fue el primer punto negro de la noche. Shakira ya había arrancado el show y todavía había colas enormes de gente esperando para entrar. Muchos asistentes se perdieron los primeros minutos del concierto atrapados en el cuello de botella de las puertas, en un ambiente de aglomeración que en algunos puntos generó momentos de auténtica tensión.
Tampoco ayudó que el espectáculo se quedara corto respecto a lo prometido: la organización había anunciado dos horas y media de show, y nuestros reporteros cronometraron una hora y cuarenta y cinco minutos. Cuarenta y cinco minutos menos de lo esperado, después de todo lo que costó llegar a las gradas.
El transporte, el gran suspenso de la noche
Si entrar fue complicado, salir fue peor. El dispositivo de Metro y Cercanías previsto por el Ayuntamiento se vio completamente desbordado por la avalancha de gente que abandonaba el recinto a la vez: miles de personas esperando en los andenes mientras los trenes pasaban ya completos, sin capacidad para absorber a los asistentes.
La lanzadera gratuita hacia Atocha, pensada precisamente para aliviar esta salida, tampoco logró dar respuesta a la demanda real de una noche con decenas de miles de personas queriendo volver a casa al mismo tiempo. El resultado: colas larguísimas, esperas interminables y un colapso generalizado del transporte público en toda la zona de Villaverde que se prolongó bien pasada la medianoche.
Shakira, diez sobre diez. La logística, no tanto
Nadie duda de que Shakira cumplió. Quienes lograron entrar a tiempo hablan de una de las mejores noches de su vida. El problema de esta primera jornada no fue la artista: fue todo lo que rodeó al concierto, desde el acceso hasta la vuelta a casa.
Quedan once fechas más. Habrá que ver si Live Nation y el dispositivo de transporte toman nota antes del segundo concierto de esta misma noche.
¿Estuviste anoche en el Estadio Shakira? Cuéntanos tu experiencia en los comentarios.
